¿Y si no estás rota, solo estás en pausa?

 

Introducción: el silencio incómodo del estancamiento

¿Te ha pasado que todo parece ir bien, pero tú no te sientes bien?
Desde afuera parece que estás “funcionando”, pero por dentro hay una sensación que no sabes explicar: no estás triste, pero tampoco feliz; no estás deprimida, pero no tienes ganas de hacer nada.
Una parte de ti se esfuerza por seguir… y otra solo quiere detenerse.

¿Te ha pasado algo así? Si es así, quiero que sepas que no estás sola y, sobre todo, no estás rota.

Hay un momento en el desarrollo personal que no suele nombrarse con claridad. Un momento que no encaja en las etiquetas clínicas ni en las frases motivacionales. A ese momento, en psicología y acompañamiento emocional, lo podemos llamar: pausa adaptativa.

Y esta entrada es para explicarte qué es, cómo identificarla y qué hacer si estás en una.


🧠 ¿Qué es una pausa adaptativa y por qué importa nombrarla?

En el camino del desarrollo humano, el crecimiento no es una línea recta. No avanzamos siempre “para arriba”. A veces nos detenemos. No porque fracasamos, sino porque necesitamos integrar lo que hemos vivido antes de avanzar.

La psicología centrada en la persona, especialmente con Carl Rogers, nos enseña que todo ser humano posee una tendencia natural hacia el crecimiento, la autorrealización y el bienestar. Pero ese proceso no es rápido ni uniforme. Hay momentos donde el sistema interno —mente, cuerpo, emociones— necesita hacer una pausa para reorganizarse.

A esto se le conoce como pausa adaptativa:

Un tiempo en el que la energía psíquica disminuye no por enfermedad, sino por una necesidad de asimilación interna.

Es como cuando una planta deja de crecer hacia arriba para fortalecer sus raíces. Desde fuera parece “quieta”, pero en realidad se está preparando para un nuevo brote.


🔍 Señales de que estás en una pausa emocional

  1. Sensación de estancamiento sin causa clara.
    No sabes si estás cansada, triste o desconectada… pero algo no se siente fluido.

  2. Reducción del entusiasmo o la motivación habitual.
    Cosas que antes te daban ilusión, ahora no te mueven igual.

  3. Te sigues funcionando, pero en automático.
    Cumples, trabajas, haces lo que debes… pero no estás presente.

  4. No sientes una crisis, pero sí un desajuste.
    Como si tu energía no correspondiera con lo que está pasando a tu alrededor.

🎓 ¿Qué dicen los expertos?

  • Clarissa Pinkola Estés, autora de Mujeres que corren con los lobos, describe estos momentos como parte del ciclo natural del alma femenina. Son tiempos de retiro, de cueva, de reorganización instintiva.
    Ella afirma:

    “Cuando una mujer está cansada de tanto dar, su alma la llama hacia adentro, a su guarida, donde pueda respirar y recordar quién es.”

  • Daniel Goleman, autor de Inteligencia emocional, señala que aprender a leer nuestras emociones internas es una habilidad clave del bienestar. Ignorar o forzar lo que sentimos, solo por mantener la productividad, nos desconecta de lo esencial.

  • Carl Jung hablaba de que la psique humana tiene ritmos: tiempos de expansión (acción externa) y tiempos de contracción (reflexión interna). Ignorar este ciclo genera ansiedad sin causa aparente.


🧩 Entonces… ¿por qué sentimos culpa al detenernos?

Porque vivimos en una cultura que valora la productividad, la acción y el logro.
Se nos ha enseñado que si no estamos haciendo algo útil, estamos perdiendo el tiempo.
Pero nadie nos enseña que descansar también es parte de crear, que pausar también es una forma de avanzar.


💡 ¿Qué puedes hacer si estás en una pausa adaptativa?

1. Nombrar lo que vives sin juicio

No te digas “estoy mal” ni “estoy en crisis”.
Dite con amor: “Estoy en pausa. Mi cuerpo y mi mente me están pidiendo espacio para algo que aún no comprendo del todo.”

2. Validar lo que sientes sin exigencia

No necesitas entender todo ahora.
Solo aceptar lo que está: la incomodidad, el cansancio, la duda…
Sentir no es fallar. Sentir es vivir.

3. Revisar qué estás postergando emocionalmente

¿Qué conversación no has tenido? ¿Qué necesidad estás ignorando? ¿Qué cambio interno estás resistiendo?
A veces, el estancamiento viene de todo lo que no decimos, no soltamos o no nos permitimos.

4. Aceptar que aún sin moverte hacia afuera, estás creciendo hacia adentro

Es como una semilla: en su etapa más importante, está bajo tierra, invisible, en completa oscuridad… pero viva.


🌷 Reflexión final

Quizá no estás rota. Quizá no has fallado.
Quizá estás en uno de esos momentos en que tu alma se recoge para reordenarse.

No es momento de exigirte brillar. Es momento de respirarte con amor.

Estar en pausa no significa que no vales.
Significa que te estás preparando para resurgir con sentido.


📲 ¿Te acompaño en este momento?

Si estás viviendo una pausa y deseas acompañarte con más conciencia, claridad y amor, este espacio es para ti.

Aquí no se juzga. Se escucha, se educa, se acompaña.

Hablemos. Escríbeme directamente:
👉 https://wa.me/527228481923

Psic. Lupita Bernal | Mtra. en Educación
Fundadora de Actívate: Expande tu Potencial

Comentarios